Imagen de LipikStockMedia en Freepik

Carlos Molina Medrano

Director de Procesos Técnicos e Investigación de FUNPRES

Cada primer jueves de noviembre se dedica un día a nivel internacional para realizar acciones en contra de la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso.

El Ciberacoso Escolar es un concepto muy reciente, por lo tanto, bajo un debate todavía muy amplio sobre sus definiciones. Para Ferro (2013), el ciberacoso escolar ha tenido una enorme repercusión social debido a las afectaciones psicológicas, incluso mas severas alas que produce el acoso tradicional. Entre ellas se considera la existencia de factores que agravan las repercusiones como el aislamiento social, la baja autoestima, la disminución del bienestar emocional, el bajo rendimiento escolar y el rechazo de la vida en la escuela.

En  las consideraciones de  Ovejero et al., (2012) los instrumentos técnicos alteran de una forma importante la activación de nuestra agresividad, por eso el ciberacoso es considerado más peligroso que el acoso escolar tradicional, para llegar a esa conclusión toman de referencia a Sanmartín (2013) en su trabajo donde sostiene que la tecno evolución produce mayor distancia con las víctimas y que eso incrementa la probabilidad de violencia.

Es importante destacar que la génesis del ciberacoso escolar comienza justo con el nuevo siglo. Se atribuye a la publicación de un vídeo llamado Star Wars Kid realizado en 2002 protagonizado por Ghyslain Raza, que se propagó por la mayor parte de Internet. Raza era un estudiante de secundaria en un centro educativo de Quebec, Canadá y grabó un vídeo en una cámara que quedó en el sótano de la escuela. Un estudiante tuvo acceso a la grabación posteriormente y lo compartió con sus compañeros, victimizando a Raza. El vídeo se publicó en Internet donde más personas continuaron burlándose del joven, el cual tuvo que acudir a servicios psiquiátricos para superar las afectaciones psicológicas («Star Wars Kid», 2021).

Este caso emblemático es uno de variados ejemplos de acoso escolar con el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación, que según Clemente Soriano (2017) iniciaron variados esfuerzos de investigación sobre esta especialidad de acoso escolar.

Tomando de referencia la definición ampliamente aceptada de Olweus sobre acoso escolar, Peter Smith hizo su propia propuesta de definición de ciberacoso: “un acto agresivo e intencional llevado a cabo por un grupo o un individuo, utilizando formas electrónicas de contacto, repetidamente y en el tiempo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente”. (Ovejero et al., 2012)

Con el pasar de los tiempos y los hallazgos de diversas investigaciones concentradas en Norte América y Europa, el término ha ido evolucionando. Ferro amplió el término y propuso que se trata del empleo de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones para incordiar, intimidar, rechazar o agredir de manera intencionada a otra persona o a un grupo de personas. No solo puede aparecer entre alumnos o compañeros del mismo centro, sino que también puede ir más allá. (Ferro, 2013)

Lo destacado en este último término es la ampliación del accionar que no solo se remite a una persona en particular sino a un grupo y debido a las posibilidades que otorga la virtualidad, puede abarcar a otros grupos de pares que no pertenezcan al mismo recinto educativo. Además, Ferro puntualiza actitudes en su definición, mientras que Smith deja abierta la puerta a una gama muy amplia de actitudes agresivas. Muchas actitudes agresivas posiblemente no formen parte de las características del ciberacoso escolar.

Sobre las características del ciberacoso,  Kowalski et al., (2010) desarrolla los siguientes comportamientos:

Comportamientos que caracterizan el ciberacoso escolar

ComportamientosCaracterística
Insulto electrónicoEs el intercambio de palabras entre dos o más personas a través de alguna tecnología, pueden ser privados, pero cuando se desarrollan en algún Chat público da lugar a discusiones molestas.
HostigamientoEs el acto propiciado por conductas, palabras o acciones frecuentes contra una persona le incomodan buscando originar una alteración emocional.
DenigraciónConsiste en enviar información falsa de alguna persona y subirla a Internet. Puede ser tanto información escrita como fotos y vídeos.
SuplantaciónEl acosador se hace pasar por el acosado, éste emplea las claves de acceso de la persona acosada, de esta manera podrá utilizar su cuenta o su identidad en una red social con el objetivo de enviar alguna información incierta, ofensiva o maliciosa.
Desvelamiento y sonsacamientoEs la manifestación de información comprometida que no habría manifestado nadie, puede ser una fotografía, un texto o algún mensaje instantáneo.
Exclusión y ostracismoConsiste en dejar a un lado a una persona de su círculo de amigos. La exclusión online se puede dar en algún entorno protegido por una clave de acceso, o eliminando a las víctimas de las listas de contacto.
CiberpersecusiónEs el empleo de comunicaciones a través de Internet de manera frecuente para buscar a una persona con mensajes amenazantes y hostigadores.
Nota: En la tabla se han agrupado los comportamientos que caracterizan el ciberacoso escolar según Kowalski et al., (2010).

Otros aspectos fundamentales que caracterizan el ciberacoso escolar como lo desarrolla Smitth en Ovejero et al., (2012) es el grado de especialización tecnológica que requiere por parte de un perfil agresor, por ejemplo, los ataques de suplantación de la identidad, que para el caso de El Salvador constituyen delito informático.

También, la característica del anonimato es marcada si del lado del acosado no existe la habilidad para compartir con la familia u otros pares las situaciones que constituyen el ciberacoso escolar. Esto puede llevar a que la intensificación de las actitudes de acoso se incremente al no haber reacciones aparentes, produciendo menos oportunidades para la empatía y el remordimiento del lado del agresor y elevando la probabilidad de que se produzca desconexión moral.

Existen para Smith en Ovejero et al., (2012) al menos dos roles básicos en el ciberacoso escolar: el ciber agresor (o ciber agresores) y la cibervíctima (o cibervíctima). Tal como sucede en el acoso escolar tradicional pueden existir roles con otros niveles de implicancia, como el espectador que en algún momento pueden mutar a espectador-agresor si adopta una relación de refuerzo al ciber agresor en espacios virtuales abiertos y el espectador-victimizado, que en algún momento puede apoyar a la cibervíctima en contra del ciberagresor.

Referencias

Ferro, J. (2013). Acoso escolar a través de las nuevas tecnologías |. Formación Alcalá.

Kowalski, R., Limber, S., & Agatston, P. (2010). Ciber bullying: El acoso escolar en la era digital. Desclée De Brouwer.

Ovejero, A., Smith, P., & Yubero, S. (2012). El acoso escolar y su prevención. Perspectivas Internacionales. Biblioteca Nueva.

Conozcamos sobre el ciberacoso escolar

Pin It on Pinterest

Chat